lunes, 29 de abril de 2013

Cuando sea Presidenta



La votación está resuelta, abrieron las urnas y el pueblo eligió, suena mi nombre como Presidenta de la República de Chile. Gabinete armado me dirijo a La Moneda para firmar el decreto que me nombra en el cargo. Me acompañan tres de los que serían ministros; cada uno de ellos con una idea más que clara de lo que sucederá, pero con una mirada de temor e incredulidad.

Los medios de comunicación ya llegaron al lugar, se escuchan algunas sirenas y se observa a un sin número de escoltas. El calor es insoportable. Con un traje blanco, tal como indica el protocolo, me bajo del auto y camino en dirección al Patio de los Naranjos.

En la entrada, unos hombres con trajes extraños me dan la bienvenida junto a miles de luces emanadas de cámaras fotográficas que no me dejan avanzar.

Subo al escenario, saco de mi bolsillo un encendedor y comienzo a quemar aquel papel que me nombra Presidenta de Chile, y con él se va también al más allá la banda presidencial.

Corremos rápidamente, un auto nos espera para llevarnos al helipuerto más cercano y transportarnos a un lugar lejano del país, uno de esos lugares de los que nadie se acuerda y por ende nadie nombra.

Sin mandatario, el país se enfrenta a un periodo de anarquía, que terminará pronto. Objetivo logrado.

Llámenle show o payasada, llámenle estupidez o lo que sea, lo cierto es que la farsa presidencial duró solo un día y no cuatro años como se acostumbra.

No creo en la actual democracia, tampoco creo en quienes la ejercen.

miércoles, 10 de abril de 2013

Me gusta coleccionar recortes de diario



Llámenlo locura, manía o simplemente afición, pero sí, me gusta coleccionar recortes de diario. Tengo muchos y desde hace varios años. Los leo, los recorto, los archivo y cuando los necesito, recurro a ellos. 

La mayoría son de tecnología o investigaciones. Gracias a ellos obtengo informaciones variadas y que a mi parecer son interesantes. 

Me he enterado de cosas como que los abrazos y las muestras de cariño ayudan a disminuir el estrés, que las personas pueden retener con mayor facilidad las publicaciones de Facebook que la cara de un desconocido, que en 2012 Chile figuraba como el país más conectado a Internet de América Latina, que los gitanos son los más rechazados por los jóvenes, entre otros datos.

Los algoritmos de búsquedas de Google dejaron de ser un misterio y dejé de criticar la cantidad de tiempo que pasas frente a la TV o los videojuegos, porque -según investigadores- no son tan dañinos, e incluso algunos de estos últimos ayudan a reforzar la memoria.

Es entretenido y motivador ver cómo mi colección crece, aunque mejor aún es saber que cuando necesito escribir sobre algún tema, tengo algunas referencias sobre qué es lo que ha sucedido con anterioridad. 

Comparto algunos en Twitter y otros sencillamente quedan en mi archivo personal. Y si usted piensa que mi colección es cachureo, le diré que lo que acaba de pasar por su mente es una completa herejía, que será considerada por muchos editores de periódicos el día del juicio final para fijar su sanción.

lunes, 25 de marzo de 2013

Me gusta Chile



He tenido la fortuna de conocer distintos lugares de Chile, de norte a sur, pasando por el rocoso centro. Me he maravillado con sus paisajes áridos y vacíos, donde la montaña te rodea como queriendo encerrarte. Me encanté con la vegetación que surge en medio de la nada; el cómo en medio del cálido y eterno verano emerge la vida y el cultivo, que no se seca, que no se paga y que permite la subsistencia de distintas especies.

He visto hilos de agua caer de cerros cubiertos de árboles, he visto sólo nubes producto de la neblina en la mañana, he visto la inmensidad de un océano que no acaba y la velocidad de una puesta de sol que culmina más rápido de lo imaginado.

Recuerdo haber pasado minutos infinitos mirando las estrellas en noches en que únicamente se escuchaba el sonido de los grillos, otras veces el del lago. Haber corrido para ver la luna más de cerca, sin saber si pisaba tierra o pasto mal cortado por los animales en el campo.

Delfines, pingüinos, lobos de mar, pájaros silvestres, pelícanos, burros salvajes, guanacos han acompañado mi camino, y cada vez me sorprenden más con sus comportamientos impredecibles.

Me gusta la arquitectura, las grandes construcciones, pero si me hacen elegir, hoy prefiero aquello que se ha autoconstruido con el paso del tiempo y los cambios naturales.
Aún queda mucho por conocer, pero lo que hoy conozco me fascina, y espero quedarme un buen tiempo más disfrutando de las bellezas de mi país. 

sábado, 23 de febrero de 2013

La inteligencia como valor neutro

He escuchado a muchas personas decir que a la hora de fijarse en alguien les interesa que esa chica o chico sea inteligente. Siempre he discrepado con eso, no porque tenga algo en contra de quienes son llamados más o menos inteligentes, sino porque precisamente la inteligencia no es algo que considere como una virtud.

Muchos discreparán conmigo, y espero leer sus comentarios, pero creo que la inteligencia se encuentra en todos nosotros y la considero un factor neutro.

A lo largo de la historia hemos visto  quienes han destacado para bien o para mal; grandes personalidades que han ocupado su inteligencia para hacer crecer sociedades y otros para destruirlas. 

Es por eso que creo que el cuestionamiento no es si una persona es inteligente o no, sino más bien cómo utiliza su inteligencia. Cuando conocemos a alguien que centra el debate en la bondad, la superación personal y social, y el crecimiento en base a valores positivos, creo que estamos frente a una persona digna de atraer la atención de cualquiera.

viernes, 4 de enero de 2013


Repudio la violencia en cualquiera de sus formas y no me gusta ver a La Araucanía en la situación que enfrenta hoy. Sin embargo, creo que cuando existen dos culturas diferentes conviviendo en un mismo territorio el conflicto es inevitable.

Considero lamentable la muerte todos aquellos que han caído a raíz de esto (de ambos lados), pero también entiendo que lamentablemente el tema nunca había sido tan mediático como ahora. En ese sentido, creo que los periodistas, especialmente quienes trabajan en medios de comunicación, jugamos un rol fundamental. No continuemos creando estigmas; antiguamente el mapuche era conocido como ladrón, borracho y flojo, hoy se le llama violento y terrorista. No generalicemos, conozco a "winkas" con todos esos adjetivos y más. 

Trabajemos por la paz, pero entendamos que ésta no se consigue con represión ni con violencia. Luchemos para que los ataques incendiarios no vuelvan a ser la noticia y aboguemos para que nuestras autoridades no intenten ejercer la paz por medio de la guerra.

jueves, 26 de enero de 2012


Te ha pasado que de pronto vas caminando muy de prisa y sin conciencia de saber hacia dónde vas y de pronto te detienes y te das cuenta que la vida es mucho más agradable cuando avanzas lento… y piensas que llevas tanto tiempo viviendo en la rutina que se te olvidó que podías hacer otras cosas. Es en ese momento cuando algo te interrumpe y te impide ahondar en el detalle de cada pensamiento relámpago que viviste en un segundo. Después de un rato decides aislarte un poco del mundo y agradeces los audífonos que dejaste en el bolsillo y la poca batería que le queda al celular. Comienza a sonar  Smashing Pumpkins y te parece que 1979 debería repetirse hasta terminar el viaje…. Le das una vuelta y media a cada pensamiento y buscas con desesperación un lápiz y un papel; cuando no los encuentras crees que es momento de inventar una grabadora de pensamientos, que sea capaz de hacer lo que siempre quisiste y que nunca lograste: expresar y recordar lo que piensas.

Luego de desactivar el orden aleatorio y dejar la función repetición, entiendes que la vida es tal cual quieres que sea y que lo que criticas se puede cambiar rápidamente buscando espacios que te permitan disfrutarlo… bajándole la importancia, porque finalmente pareciera que de verdad no es tan relevante, porque en realidad no es lo que te hace feliz.

Es después de eso es cuando decides dar un paso al lado, buscando refugio, compañía y entretención; no lo encuentras, pero ya no te aquejas como antes, porque sabes que puedes esperar. .. Llegas al final del viaje y la luna menguante te sorprende, esta vez no por su belleza sino por la impresión de encontrarla ahí, sin haberla esperado; sonríes y vuelves a empezar… ahora caminando un poco más lento, observando a los niños que juegan en la calle y recuerdas que quizás hace poco tiempo estabas en esa posición, te preguntas por qué cambiaron las cosas y te das cuenta que más que un problema de edad, es una cosa de decisión y de actitud… Llegas a casa y comienzas a abrir espacios. 

domingo, 23 de octubre de 2011


A veces pienso que esta época no me pertenece, que nací en el lugar y momento inadecuado, que la velocidad del tiempo no se relaciona a la que mi estilo de vida requiere para existir de una forma relativamente normal.

Desconozco qué edad tiene mi alma, pero pienso que no se lleva bien con mi edad biológica, que dice estar entre los veinte y los treinta. Debí nacer con un par de décadas de retraso; cuatro quizás, o tal vez un poco más.

Y es que la vida se mueve tan rápido que no alcanzo a advertir lo que está sucediendo. Las cosas que hoy son importantes mañana ya no lo serán y esa caducidad repentina es lo que me molesta, o al menos me complica. Soy del tipo de personas que requiere detenerse a pensar, dejar de actuar (que paradójicamente es una de mis acciones preferidas) y hacer nada; mirar el techo quizás, caminar tal vez…

Detesto las rutinas, y si hay algo que verdaderamente me estresa es hacer siempre lo mismo, me desmotivo y comienzo a desesperarme; es en ese momento en que decido optar por alguno de mis cuadros de colores – de preferencia blanco o negro- y escapar de la realidad por algunas horas… días… semanas.

Esa escapada es para mí mejor que las que ofrece Groupon, porque no es para dos; suena algo egoísta decirlo, pero no sé si es mi ego o mi vanidad lo que me llevan a pedir a gritos un lugar mental donde pueda tener una cita solo conmigo; donde no me molesten ni los recuerdos ni los fantasmas, ni las ideas ni las proyecciones futuras.

Creo que cuarenta años atrás el tiempo pasaba más lento, y esa necesidad casi infantil de querer salir corriendo del mundo no se presentaba tan a menudo, porque si parabas en el camino nadie lo notaba.

Lo cierto es que me tienen aquí, en el dos mil y tanto, buscando la tranquilidad que creo me pertenece; sintiéndome una anciana por  tener preferencias ya pasadas de moda, adorar quedarme en casa viendo películas, acostarme temprano y no vivir corriendo…

jueves, 1 de septiembre de 2011

La gente me mira raro

Me declaro abiertamente un ser poco sociable; soy del tipo de personas que sufren de una especie de pánico escénico cada vez que se enfrenta a un grupo de más de siete u ocho personas desconocidas. Me pasa siempre, desde chica… recuerdo que el colegio siempre fui la que no aportaba en los consejos de curso; en la universidad, fui la que no pedía la palabra en clases; y cuando comencé a trabajar, fui la muda de la oficina por los primero tres meses… y si digo muda es muda; mis colegas conversaban y yo no comentaba nada, si alguien me preguntaba algo mis respuestas eran siempre cortas, lo que hasta el día de hoy hace que me cuestione el por qué quisieron que continuara trabajando.


Pienso que mi timidez no es casual; creo que el trasfondo radica en que siempre he notado que la gente me mira raro. ¿Egocentrismo? Puede ser, el tema es que siento que en general cuando camino por la calle la gente me mira (suena tan divo eso), pero es cierto. He llegado a pensar que tengo algo raro en la cara. No sé si también les pasa... yo al menos voy rápidamente a algún lugar con espejo a mirar si tengo alguna mancha, si estoy muy chascona o si mi ropa tiene algo.


En reuniones sociales he notado que la gente me queda mirando como esperando mi opinión. Están hablando de algo y de repente hay alguien que me observa con expresión de inquietud, como esperando que diga algo, y si lo digo, fluye una sonrisa y la mirada se dilata; en otras oportunidades, mi silencio prima por el simple hecho de evitar la flojera que me genera iniciar una conversación eterna con un final que es exactamente el mismo que las primeras dos frases que iniciaron la conferencia.


Aunque la gente me mire raro, me considero una persona “normal” -sin entrar en detalles sobre qué es verdaderamente lo normal y lo anormal- común y corriente, tal como todas las personas “normales” que caminan por las calles de mi bella ciudad; a veces confundo las cosas, soy contradictoria en mis pensamientos y acciones, de repente me río sola, pero dentro de todo soy como cualquier pedrita, juanita y dieguita que habita este país; así que por favor si me ves caminando por ahí, no me mires raro, porque estoy pensando seriamente en increpar a la próxima persona que se atreva a hacerlo… (también soy violenta). 

miércoles, 22 de junio de 2011

Días y días

El día que cayeron cenizas volcánicas vino acompañado de algunos acontecimientos adicionales en mi vida. Mi auto llevaba por primera vez un letrero de ventas con la clásica frase “Se vende” y un número telefónico que curiosamente es el mío, llegué a la Universidad y estaba tomada, fui a la clínica y dejé una nota a un médico, el pelo me creció mágicamente, el lavado de mi rápido y furioso bólido duró menos de media hora, compré dos cajas de fácil armado y distinta textura de manera casi casual… y volví a limpiar el auto. 


Pareciera que ciertos días de por sí son extraños, comienzan y sabes que algo extraño sucederá. Me pasó hace años después de ver Magnolia, estaba oscuro y el aire era distinto… a tragedia, minutos más tarde se cortó la luz; claro, no fue una trageeeeedia, pero algo sucedió.  


No sé si será parte del espiral de la vida y así como hay días aburridos, entretenidos y activos, existen también días extraños. Me gusta la diversidad y me gusta la sorpresa, así que espero con ansias otro día raro, no será con cenizas volcánicas, pero seguro provocará la misma sensación especial.

domingo, 24 de abril de 2011

A veces me pregunto por qué salimos tan buenos para algunas cosas y definitivamente pésimos para otras. Soy seca arreglando objetos, si algo se echa a perder, lo reparo fácilmente; cajones, lámparas, cortinas, productos eléctricos, relaciones interpersonales y la vida de una persona han pasado por mis manos, viendo muy buenos resultados.

Muchas veces he pensado que mi futuro está sentada en una calle con un cartel que diga “reparo…” y con mi tarot al lado por si se pone pesada la cosa.

Sin embargo, para otras cosas definitivamente Dios se olvidó de darme dones. Por ejemplo, soy malísima siendo mujer; no soy femenina, no soy sensible, no soy delicada… o quizás alguien se equivocó en la descripción y la esencia no radica en eso, sino más bien en la facilidad para reparar cosas… mmm, puede ser… me gusta pensar que puede ser así.

Pero bueno, supongo que la vida se trata de buscar en otras personas lo que nos hace falta y de esa forma complementarnos como sociedad. Si todos fuéramos geniales o peor aún, regulares en todo, viviríamos en un mundo aburridísimo. No podría jactarme de lo seca que soy tejiendo si a nadie le asombraría o lo buena que soy para resolver problemas o proponer ideas entretenidas, ni siquiera podría defender a mi hermana de las arañas porque ella les daría justo en su punto mortal.

En fin, si todos fuéramos buenos en todo, mi pyme moriría y con ella la posibilidad de convertirme en millonaria, tal como el Conejo en Estados Unidos.

PD: Soy pésima para los títulos

domingo, 26 de septiembre de 2010

Nuevo "experimento social"

En un momento de ocio, quise cambiar la fecha de mi cumpleaños en una de las redes sociales más populares de Chile: Facebook.

No pensé que mi iniciativa tendría tal acogida, tampoco fue mi intensión engañar a mis contactos, hacer gastar minutos de celular o mensajes de texto, simplemente quise saber cómo reaccionarían mis “amigos” de dicha plataforma, ante un estímulo como éste.

Al revisar, me encontré los mensajes esperados: quienes se relacionan a diario conmigo, amigos de la infancia y adolescencia se dieron cuenta rápidamente que de una travesura se trataba, algunos de ellos me felicitaron de igual modo.

Otros en cambio, me saludaron entregando sus mejores deseos, pero siempre pensando que de mi cumpleaños se trataba. También encontré saludos por compromiso, saludos por educación, saludos desde el extranjero, etc.

No pude evitar sonreír ante cada uno de sus “feliz cumpleaños” y no lo hice en forma de burla, sino más bien por observar la reacción de mi pequeña sociedad. Me dio una alegría enorme escuchar a mis amigos tratarme de “mentirosa”, “falsa” o “traviesa” y también me sorprendí de otros con quienes hablo a diario y que me saludaron pensando que de mi cumpleaños se trataba ¿Será que sólo están preocupados de sus problemas, sus alegrías y su vida en general?

Supongo que algunos ni siquiera sabrán que realmente ésta no es la fecha de mi cumpleaños, otros se avergonzarán, más de alguno se lo tomará a mal o pensará que estoy loca. Y quizás sí, algo de locura tengo, o tal vez nunca he creído la necesitad de ponerle fecha a todo, sumado a que considero que esperar saludos de cumpleaños tiene mucho de ego, de sentirse importante para el resto al menos un día al año.

A esta altura del día de mi falso cumpleaños, quiero agradecer todos los saludos y -por si sirve de algo- comentarles que mi cumpleaños es el 30 de abril, soy tauro, búfalo y zorro; mi número es el 3 y mi carta de Tarot “La Emperatriz”. Saludos a todos y muchas gracias.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Kasn jai dietme sokiabili

Ahges jas jdn ajfhrid jfdusib dhtl orin qjf ej jasro no fi enjtiajda¿?. Sjo fe hi jah ns jada. Dingo kah hsngo djags csads jah casir kadm ksj ne ca ajrvuanfs ndj nos naglke ce nfarhs aj si cks dalgk dkghsk.

Jaskdk ska jfs jsdllala kdña dk djlañdmjgj fjsl ladnjfdcja sifbna, jsod sk se. El jasjl jdfla gjal kadj ajt consknsña djsl akdj dsklg akjfls adlsf, akflsfñ lsdjgni la jdns lsdj klasj jsel dlaj ksons; crsk aks ak sengak ns un jaldn jaldnrkcal.

Kad ajkld kaske ldhkitnsla k todo akken ajdlsn j akfn akdln s ndfs ni jdjsla jsld rjsla dladn añ jeornmfs doasrnfa jajjaen ladn ayrwnck akdo sdrkka ejrns dfeu spernas, binal, enfoand fe iadn y kadeno dlsdn alsd.

Ja fos, pansdlf sjadf akdjked askdnakld, el adksdfhs ajd ajkkd el ajdoasd insdklfa skdf kaldjjfk. Es jahdksd skdjak amdna nos jkadle ja dkadf, kadn adn, esakd kisd kad ajd.

No djad esja fksdf jerolsn afja fekadmsm, sdns ma ajfkia miadhl yn nakdn nfklt tjsla jfl adjfka.

viernes, 27 de agosto de 2010

Elogio a la Mujer Brava, de Héctor Abad

“A los hombres machistas, que somos como el 96% de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, ...amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden… La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca… Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias)… A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos… Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo… Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso. Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento…”

miércoles, 28 de julio de 2010

Yo protesto

- Contra la utilización del racionalismo como paradigma filosófico actual, lo acepto en su época, ahora no.


- Contra la violencia en cualquiera de sus formas: muerte, tortura, extorsión, presión, maltrato físico y psicológico, abusos, etc.


- Contra la destrucción del medioambiente y aprovecho de decirle a los gobiernos de países como Estados Unidos y China que paren en escándalo con el petróleo; y al gobierno japonés que cese la caza de ballenas.


- Contra lo tradicional y lo monótono, incluso contra aquellas personas que se resisten a los cambios.


- Contra la estructura moral de algunas sociedades. En especial contra quienes piensan que no se puede legalizar el matrimonio homosexual o la adopción entre parejas del mismo sexo porque nuestra sociedad no está preparada. Señores, ¿Si no es ahora cuándo?


- Contra mí por atrasarme tanto y no nacer en la época del rock and roll.


- Contra quienes creen en una verdad absoluta y curiosamente piensan que ellos la conocen.


- Contra los que hablan de objetividad y no han entendido que vivimos en un mundo subjetivo.


- Contra aquellos que piensan que estudiar comunicación es casi un hobbie.


- Contra la guerra y entiendo que esto no amerita mayor explicación.


- Contra la mala programación en televisión.


- Contra la ambición y la corrupción. Si bien no son sinónimos pienso que se encuentran relacionados. ¡Dejen de robar y colaboren a la construcción de una sociedad más justa!


- Contra el abuso de colores opacos.


- Contra la injusticia, y este punto es complicado. No creo en la justicia de los seres humanos; el simple hecho de dejar que unos decidan el futuro de otros ya me parece injusto.


- Contra los bajos sueldos de buenos profesionales.


- Contra aquellos que piensan que un abogado es mejor que un obrero. A ustedes les pregunto: ¿Quién les construirá su palacio soñado?


- Contra Bielsa si se va de la selección chilena y contra la ANFP si no logra conseguir un buen DT.


- Contra la mala educación en el país.


- Contra todo lo que deseo protestar y mi memoria me impide recordar.

martes, 13 de julio de 2010

Adicciones varias

No fumo, no tomo y muy de vez en cuando bailo apretado. Podría decir que no tengo vicios, pero pensándolo bien, siempre hay algo que me gusta tanto, tanto, tanto que siento que no puedo dejarlo.

Señoras y señores, los convoco hoy a hablar de las adicciones: aquellas cosas, situaciones o personas que de alguna forma u otra nos impiden ser capaces de controlar nuestros actos y nos llevan a desarrollar conductas impulsivas e irracionales (incluso desesperadas) por conseguir tan anhelado trofeo.
Y para que vean lo generosa que soy, quiero compartir con ustedes la lista de mis favoritos y de este modo contarles que soy adicta a:

Estar con mi familia
Viajar
Comer mazapán y chocolates
Ti
Dormir
Escaparme de vez en cuando
Regalonear
Respirar aire puro
Sur
Mirar colores verde y azul
Tarot
Que las cosas salgan como quiero

domingo, 6 de junio de 2010

Gracias Diego

Existen personas a las que recurrimos constantemente. Si tenemos hambre, acudimos al panadero; si hace frío, al repartidor de gas o de leña; si queremos salir a bailar, llamamos a amigos; si buscamos contar algo bueno que nos pasó, volvemos a llamar a amigos; si tenemos pena por algo, de nuevo los amigos, cuando necesitamos algo más, visitamos a nuestros respectivos pololos o a quien se nos presente… y así sigue la lista.

A lo que voy es que de alguna u otra forma hay personas que por extraños motivos están presentes en nuestra vida; no quiero depender de mi vecina, pero es inevitable acudir a ella cuando tiene pie de limón o kucken de frambuesa para vender. Como cosa aparte, me causa curiosidad esto de siempre terminar dando ejemplos relacionados con comida… supongo que otros no se admiran tanto de eso.

Qué fome es cuando la persona a la que quieres acudir no está “disponible”. Tenía muchas ganas de hablar un alto porcentaje de los minutos de mi plan de telefonía móvil (suena top y cursi a la vez) con un amigo, pero estaba en el trabajo y no tenía más tiempo que los 3 minutos de conversación que alcanzamos a tener.

A lo que voy es que siempre dependemos de alguien, querámoslo o no. Dependemos de nuestros padres cuando niños, de nuestros jefes cuando adultos, de nuestros hijos cuando más grandes y de médicos, cuidadores de asilos y fabricantes de pañales cuando ya estamos más creciditos.

Es una lata, pero nunca somos 100% libres. Si agarro mi mochila y me voy lejos, bien lejos, al más puro estilo “Into the wild” dependeré en última instancia sólo de mí, que también soy persona… no es que tenga un problema con las personas, lo que me molesta es la dependencia, tampoco es que yo sea que bruto que independiente que soy, pero feliz de depender lo menos posible del resto.

Y cuando dejamos de recurrir a personas, pasamos a depender de cosas… ya no acudo a la gente de la imprenta, ahora dependo de mi impresora… en fin, supongo que es parte de las curiosidades de la vida, que pucha que es curiosa. ¡Salud por la vida!

jueves, 25 de marzo de 2010

¿El instinto maternal existe?

Hace cerca de treinta años, la filósofa francesa Élisabeth Badinter, afirmó que el instinto maternal no existe sino que es una mera construcción cultural, que se diferencia de la animal, ya que no es automática.

Una de sus publicaciones más reconocidas es L’ Amour en Plus (¿Existe el amor maternal?) destaca por descartar factores genéticos en el instinto materno. En su obra más actual (“Le Conflit”) la autora señala que existe un estereotipo de madre, en el que se busca ante todo la perfección, se idealiza a la madre perfecta y se eleva al niño a categorías casi celestiales, sobrerresponsabilizándose y manteniendo sentimientos de culpa permanentes cuando algo les pasa.

Badinter atribuye esta situación a la crisis económica de los países industrializados, que hizo posible una nueva ideología: la escasez de trabajo y bajos sueldos llevó a mujeres a cuestionarse si se había equivocado de camino, por lo que se busca encontrar uno nuevo volviendo a las “leyes de la naturaleza”.

No sé si existe o no, pero la verdad es que coincido con varios de los planteamientos de la filosofa. Ayer pensé en no tener hijos, hoy pienso en tener muchos, mañana no sé. Exista o no, la sociedad exige que seas una buena madre, si le dices a tu hijo que te deje de molestar porque estás cansada luego de trabajar todo el día, si pasas poco tiempo en la casa o si simplemente en lugar de contarle un cuento antes de dormir prefieres salir con tus amigas, eres casi una “hija de puta” frase que -por lo demás- vuelve a culpar a tu madre.

jueves, 18 de marzo de 2010


En una de mis cotidianas revisiones de prensa, encontré una nota publicada en Las Últimas Noticias, donde se comentan algunos aspectos de la obra del pintor estadounidense Mark Greenwold (1942).

Obsesivo y erótico son algunos de los calificativos que el artista (para mi desconocido) recibe. Investigando sobre su trayectoria, descubrí una pintura moderna e irreverente para nuestra sociedad, con algunos aspectos Pop que difícilmente me son indiferentes.

Dos mujeres y un hombre son exhibidos en una habitación en su emblemático óleo Bright Promise. Color, accesorios y cuerpos desnudos decoran la escena que muestra a adolescentes en actos sexuales que buscan distraer la atención del espectador con un ambiente bien cuidado, en el que destaca un cubrecama (con toques hiperrealistas) que tardó más de un año en ser terminado.

Estos 2,74 metros de ancho y 2,15 de alto provocaron que el pintor demorara alrededor de cuatro años en concluir una obra que se mantuvo en reserva desde 1975 y que hoy ve la luz, provocando variadas críticas, sobre todo en países conservadores.

¿Atractivo? Desde luego. Resulta gratificante ver propuestas que van más allá de la clásica naturaleza muerta o el típico desnudo que juega entre lo clásico y lo “vanguardista”. Espero que el arte pictórico salga de las galerías y casas lujosas y atienda la contingencia de una sociedad que desde hace años busca un cambio en las ideas morales. Escenas cotidianas como actos sexuales de todo tipo o jóvenes consumiendo drogas o alcohol, distan mucho de la propuesta de realismo del Millet del Siglo XIX y que propongo sean retratados, si no es ahora, al menos en un par de décadas.